Todo cuelga del mismo switch, en la misma red, sin rutear. Un problema en una punta se siente en la otra. Todo empieza con una reunión para entender dónde duele. Sin vender nada todavía.
Relevamos la topología real: tres barrios, la administración y la salida, todos conviviendo en el mismo dominio de capa 2. Cada equipo escucha el ruido de todos los demás.
Un solo dominio de broadcast: una tormenta, un loop o una placa fallada en un barrio se propaga a toda la red. El diagnóstico no es una opinión: se ve en las capturas de tráfico.
Segmentar: una VLAN por barrio y un router que las rutee entre sí y hacia la salida. Cada dominio queda aislado, y el tráfico entre barrios pasa por donde se lo puede ver y controlar.
Aprobás y la palabra queda por escrito. Ni una promesa de más, ni un costo sorpresa después.
La segmentación se aplica barrio por barrio, en ventanas de mantenimiento acordadas. Cada hito se verifica contra el documento aceptado.
Un paquete cruza de un barrio a la salida ruteado, no gritado. Los dominios quedaron aislados y la red entera se volvió diagnosticable.
Porque todos los equipos comparten el mismo dominio de broadcast: un loop, una tormenta o una placa fallada en una punta degrada a toda la red.
Separar la red en dominios aislados (por ejemplo, uno por barrio) que se comunican ruteados: el ruido de cada segmento queda adentro y el tráfico entre segmentos pasa por donde se lo puede ver y controlar.
Sí, aplicándolo por etapas en ventanas de mantenimiento acordadas, barrio por barrio, con verificación en cada hito.