La red de adentro está sana, pero a la hora pico todo se arrastra: el cuello está en la salida. Todo empieza con una reunión para entender dónde duele. Sin vender nada todavía.
Relevamos la red entera: dos peers de 10 Gb del mismo upstream balanceados en el router BGP, tres POPs que concentran firewall, NAT y administración de clientes, y las VLANs que bajan a cada OLT.
El tráfico agregado toca los 18 Gb sobre 20 Gb de capacidad hacia el upstream. Los POPs están sanos: el cuello es la salida, y está a un feriado largo de saturar.
El relevamiento mostró pelos de fibra de backup sin uso contra el mismo upstream. El proyecto: convertirlos en dos enlaces nuevos de 10 Gb y sumarlos al balanceo BGP. Sin obra civil, sin fierros nuevos.
Aprobás y la palabra queda por escrito. Ni una promesa de más, ni un costo sorpresa después.
Los dos enlaces nuevos se levantan y entran al balanceo. Cuatro caminos de 10 Gb hacia el upstream, verificados uno por uno contra el documento aceptado.
La solución no fue comprar fierros nuevos: fue conocer la red lo suficiente como para usar lo que ya estaba tendido. Eso es consultoría.
Medí el tráfico agregado en hora pico contra la capacidad contratada; arriba del 80 por ciento sostenido, ya estás al límite y cualquier pico o feriado te satura.
No siempre: en este caso los pelos de fibra de backup ya tendidos permitieron levantar dos enlaces nuevos contra el mismo upstream sin obra civil. Primero se releva qué hay tendido, después se compra.
Repartir el tráfico entre múltiples caminos hacia el upstream desde el router de borde, de modo que la capacidad se sume y la falla de un enlace no corte el servicio.