Los subnodos crecieron más rápido que los enlaces que los alimentan, y la hora pico lo delata. Todo empieza con una reunión para entender dónde duele. Sin vender nada todavía.
Relevamos la topología inalámbrica real: espectro, capacidad de cada PtP, clientes por subnodo y cuánto tráfico mueve cada uno a la hora pico.
El PtP al subnodo 2 trabaja al límite mientras los vecinos tienen aire. No es toda la red: es un enlace puntual, y los datos lo señalan solos.
Un enlace nuevo entre subnodos para abrir un segundo camino, y rebalanceo de clientes para repartir la carga. Se aprovecha la capacidad que ya está instalada.
Aprobás y la palabra queda por escrito. Ni una promesa de más, ni un costo sorpresa después.
El enlace nuevo se alinea, se mide y entra en producción, y los clientes se migran en ventanas acordadas. Cada hito se verifica contra el documento aceptado.
Un paquete de un cliente del subnodo cargado ahora tiene dos caminos al nodo principal. La carga se reparte y el pico pasa sin que nadie lo sienta.
Midiendo el tráfico por PtP en hora pico contra su capacidad real: en general no es toda la red, es un enlace puntual, y los datos lo señalan solos.
No: muchas veces alcanza con un enlace nuevo entre subnodos y rebalanceo de clientes para repartir la carga sobre la capacidad ya instalada.
La carga se reparte, el pico pasa sin arrastre y una falla en un enlace deja de aislar a todo un subnodo.